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Pintura al fresco

Existen muchas técnicas de pintura para hacer murales y en definitiva cualquier trabajo creativo, pero una de las más importantes dentro de la historia del arte, es la pintura al fresco.

La técnica del fresco existe desde hace milenios y ha inspirado a muchos artistas para crear auténticas obras de arte como el mural de la Capilla Sixtina o las pinturas encontradas en las ruinas romanas de Pompeya. En parte porque, el hecho de pintar directamente sobre la pared, hace que las obras perduren durante más tiempo.

Pero, si quieres saber en detalle qué es la pintura mural al fresco y cómo se realiza hoy en día, te aconsejamos que continúes leyendo este artículo.

Respuesta rápida: la pintura al fresco es una técnica de pintura mural en la que los pigmentos, disueltos solo en agua, se aplican sobre un mortero de cal todavía húmedo. Al secarse, la cal se convierte en carbonato cálcico y fija el color dentro de la propia pared, por eso dura siglos. Su nombre viene del italiano a fresco, «sobre lo fresco». Ejemplos famosos son la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, La escuela de Atenas de Rafael o las pinturas de Pompeya.

¿En qué consiste la técnica del fresco en pintura?

Como acabamos de comentar, las pinturas al fresco son aquellas que se aplican directamente sobre el yeso de la pared. Para ello, lo que se hace es utilizar una serie de pigmentos que se mezclan con agua y se extienden sobre una capa de mortero de cal aún húmeda.

Las pinturas al fresco se aplican directamente sobre el yeso de la pared utilizando una serie de pigmentos mezclados con agua.

De esta forma, se consigue que las obras de arte perduren durante más tiempo. Además de dar un toque de decoración más natural a las estancias en las cuales se lleva a cabo.

Esta técnica artística se remonta a la Antigüedad, aunque ha sido empleada a lo largo de los años sin casi apenas variaciones. De hecho, a día de hoy todavía se sigue usando en cierta medida con la pintura mural, aunque de esto hablaremos más adelante.

¿Por qué se llama pintura al fresco?

El nombre viene de la expresión italiana a fresco o affresco, que significa «en fresco»: se pinta sobre el mortero recién aplicado, cuando todavía está húmedo. No tiene que ver con la temperatura, sino con el estado de la cal. Cuando se pinta sobre la pared ya seca, se habla de pintura a secco.

Cómo se hace un fresco paso a paso

Pintar un fresco es un trabajo por capas en el que el orden y el tiempo lo son todo. Estos son los pasos que seguían los maestros del Renacimiento, desde el muro desnudo hasta los últimos retoques:

Paso a paso interactivo

Pulsa cada paso y mira cómo se construye un fresco capa a capa, desde el muro desnudo hasta la carbonatación que fija el color.

Capas de un fresco: muro, arriccio, sinopia, intonaco, pigmento y carbonatación CO2CO2
  • Muro
  • Arriccio
  • Sinopia
  • Intonaco
  • Pigmento
  • Calcita
  • Secco
  1. Paso 1 de 7

    Preparar el muro

    El soporte es un muro de piedra o ladrillo, sólido y sin humedades ni salitre. Se limpia, se rasca para que el mortero agarre bien y se moja antes de empezar para que no absorba el agua de la cal.

    Material
    Agua, cepillo y rascador
    Clave
    La humedad o el salitre del muro arruinan el fresco
  2. Paso 2 de 7

    Primera capa: el arriccio

    Se extiende una capa de mortero de cal apagada y arena gruesa, de aproximadamente 1 cm, que se deja rugosa para que la siguiente capa se adhiera. Sirve para regularizar la pared.

    Material
    Cal apagada y arena gruesa
    Tiempo
    Se deja secar varios días
  3. Paso 3 de 7

    El dibujo preparatorio: la sinopia

    Sobre el arriccio se traza el dibujo a tamaño real con tierra roja. Se llama sinopia por la ciudad de Sinope, en el mar Negro, de donde procedía ese pigmento. Guía al pintor sobre dónde va cada figura.

    Material
    Tierra roja, pincel y carboncillo
    Clave
    Marca cómo se dividirá el trabajo en jornadas
  4. Paso 4 de 7

    Capa final por jornadas: el intonaco

    Cada día se extiende una capa fina de cal con arena fina o polvo de mármol, el intonaco, solo en la superficie que da tiempo a pintar. Esa porción se llama giornata (jornada). Desde el siglo XV, el dibujo se pasa a esta capa con un cartón a tamaño real, picando el contorno y estarciendo carbón (spolvero) o marcándolo con un punzón.

    Material
    Cal, arena fina o polvo de mármol
    Tiempo
    Lo que se pueda pintar en un día
  5. Paso 5 de 7

    Pintar sobre la cal húmeda

    Los pigmentos, molidos y disueltos solo en agua, se aplican mientras el intonaco está húmedo. No hace falta aglutinante: la propia cal lo fija. Hay que trabajar rápido y sin errores, porque lo que no se pinta a tiempo se rasca y se vuelve a enlucir al día siguiente.

    Material
    Pigmentos minerales y agua
    Tiempo
    Unas horas, mientras la cal está húmeda

    En la lupa: el pigmento penetra en la cal todavía mojada.

  6. Paso 6 de 7

    Carbonatación: el color queda dentro del muro

    Al secarse, la cal (hidróxido de calcio) reacciona con el CO2 del aire y se convierte en carbonato cálcico, el mismo mineral de la piedra caliza. Esa capa cristalina atrapa el pigmento: por eso el fresco no se descascarilla y dura siglos.

    Reacción
    Ca(OH)2 + CO2 → CaCO3 + H2O
    Tiempo
    Empieza en horas; endurece del todo en meses

    En la lupa: los cristales de calcita envuelven el pigmento.

  7. Paso 7 de 7

    Retoques a secco

    Los colores que no resisten la cal, como la azurita o algunas lacas, y los últimos detalles se aplican sobre el fresco ya seco, mezclados con un aglutinante como el huevo, la cola o la caseína. Quedan encima de la pared, no dentro, y son lo primero que se pierde con el tiempo: por eso en muchos frescos antiguos han desaparecido azules y dorados.

    Material
    Pigmento con huevo, cola o caseína
    Clave
    Menos duradero: puede desprenderse

    En la lupa: el color a secco queda encima y puede saltar.

Paso 1 de 7

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¿Por qué dura tanto una pintura al fresco?

La clave está en la química de la cal. Mientras se seca, el hidróxido de calcio del mortero reacciona con el dióxido de carbono del aire y se convierte en carbonato cálcico, el mismo mineral de la piedra caliza. Ese proceso, llamado carbonatación, envuelve las partículas de pigmento en una fina capa cristalina.

Es decir, en un fresco la pintura no es una capa pegada encima de la pared, sino que forma parte de ella. Por eso las pinturas de Pompeya han llegado hasta nosotros casi 2.000 años después. Sus grandes enemigos son la humedad, las sales del muro y los retoques hechos en seco, que son los que primero se desprenden.

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Materiales empleados para la pintura al fresco

Ya sabemos un poco más sobre este tipo de pintura, así que vamos a conocer en detalle los materiales que se usan para realizar esta técnica pictórica.

Materiales empleados para la pintura al fresco en el Renacimiento

El Renacimiento fue una de las épocas en las cuales la pintura al fresco cobró mayor interés artístico. Para ejecutarla, los materiales necesarios eran:

  • Pigmentos puros de los colores a utilizar.
  • Agua.
  • Mortero de cal. Este último se utiliza para preparar el soporte para la posterior aplicación de los pigmentos.

Como ves, se trata de unos elementos muy sencillos. Si bien es cierto que es importante preparar muy bien la base de mortero para que luego el acabado del mural pueda ser bueno. En este sentido, debemos saber que el mortero que se emplea para este tipo de pinturas está compuesto por una mezcla de cal, áridos y agua.

En resumen, podemos ver que la mayor complejidad reside en el mortero que se emplea en la pared para prepararla y que debe ser preparado por un especialista.

Pigmentos que se usan en la pintura al fresco

No todos los colores sirven para pintar al fresco. La cal es muy alcalina y destruye muchos pigmentos, por lo que solo se usan los que la resisten, casi todos de origen mineral:

  • Tierras naturales: ocre amarillo, tierra de siena, tierra de sombra y tierra roja, la base de casi todos los frescos.
  • Tierra verde: muy usada en la Edad Media y el Renacimiento para preparar las carnaciones de las figuras.
  • Negro de carbón: obtenido al quemar sarmientos o huesos.
  • Blanco de cal: la propia cal, envejecida y secada, que los italianos llamaban bianco di San Giovanni.
  • Azul egipcio: el azul más usado en la Antigüedad, por ejemplo en los frescos romanos.

Los colores orgánicos, como el carmín o carmesí y la mayoría de las lacas, no resisten la cal, así que se aplicaban al final en seco. Lo mismo ocurría con la azurita, un azul mineral muy caro que se alteraba en contacto con la cal húmeda.

Además de los pigmentos, el pintor necesitaba llana y paleta de albañil para extender el mortero, pinceles de pelo natural, cartones con el dibujo a tamaño real y un punzón o una muñequilla de carbón para pasar ese dibujo a la pared.

El fresco hoy en día

La pintura al fresco en su estilo más clásico dejó de realizarse prácticamente al completo después del Renacimiento. Si bien es cierto que, más que desaparecer, lo que ha hecho ha sido evolucionar con el paso de los años.

El muralismo mexicano fue el primero que adaptó esta técnica en la década de 1920 e hizo que se crease un nuevo interés en torno a la misma. Y, en España, el fresco ha ido cambiando y se ha transformado a las necesidades actuales de decoración.

De hecho, a día de hoy la pintura mural se ha convertido en una de las alternativas de decoración más interesantes tanto para las paredes exteriores como interiores. Pudiendo optar por múltiples diseños totalmente adaptados a las necesidades de cada persona.

Mural exterior de gran formato pintado con pintura plástica

Ejemplo de mural exterior realizado con pintura plástica

Qué tipos de frescos existen en pintura

Además de todo lo que hemos visto hasta ahora, es importante saber que existen distintos tipos de frescos a la hora de realizar la pintura mural. Estos influyen en la ejecución de la técnica y en el resultado final de la obra, por lo que es importante conocerlos en detalle.

Te los explicamos a continuación:

  • Buon. El fresco bueno o verdadero es aquel en el cual el artista va a pintar directamente sobre el yeso recién mezclado. Dado que se trata de una superficie húmeda y pegajosa, en este caso el pigmento no necesita aglutinantes y su sola mezcla con agua es suficiente para usarlo.
  • Secco. Por otro lado, tenemos el caso totalmente opuesto, que es aquel en el cual se utiliza el yeso seco como lienzo. Esto implica que los pigmentos sí que deben mezclarse con algún medio aglutinante, como puede ser la yema de huevo o la cola adhesiva.
  • Mezzo. Finalmente, tenemos la opción intermedia, que es aquella que combina algunas zonas de trabajo en húmedo y otras en seco, por lo que tiene aún más complejidad que las dos anteriores.

En sentido estricto, el mezzo fresco se pinta sobre un enlucido que ya ha empezado a endurecer, de modo que el pigmento penetra menos que en el buon fresco. Se extendió a partir del siglo XVI porque daba al pintor algo más de margen de tiempo.

Diferencias entre buon fresco, fresco secco y mezzo fresco

Esta tabla resume las diferencias entre los tres tipos de fresco y la pintura mural que se hace hoy en día:

Tipo Soporte Aglutinante Durabilidad Uso
Buon fresco Enlucido de cal húmedo Ninguno: solo agua, la cal fija el color Muy alta, siglos Grandes ciclos murales del Renacimiento
Fresco secco Enlucido de cal ya seco Huevo, cola o caseína Media: puede descascarillarse Retoques, azules y detalles finales
Mezzo fresco Enlucido que ya empieza a fraguar Agua de cal o muy poco aglutinante Alta Muy usado desde el siglo XVI
Mural acrílico actual Pared preparada con imprimación Resina acrílica de la propia pintura Alta, con barniz protector Murales de interior y exterior hoy

Ejemplos de pinturas al fresco famosas

La técnica del fresco ha dado algunas de las obras más importantes de la historia del arte, desde la pintura romana hasta el muralismo mexicano. Estos son algunos de los ejemplos más conocidos:

Obra Autor Fecha Dónde está
Villa de los Misterios Anónimo, pintura romana Hacia el 60 a. C. Pompeya, Italia
Pantocrátor de Sant Climent de Taüll Maestro de Taüll Hacia 1123 MNAC, Barcelona
Capilla de los Scrovegni Giotto 1303-1305 Padua, Italia
La Trinidad Masaccio Hacia 1427 Santa Maria Novella, Florencia
Bóveda de la Capilla Sixtina Miguel Ángel 1508-1512 Ciudad del Vaticano
La escuela de Atenas Rafael 1509-1511 Estancias de Rafael, Vaticano
El Juicio Final Miguel Ángel 1536-1541 Capilla Sixtina, Vaticano
Cúpula de San Antonio de la Florida Francisco de Goya 1798 Madrid
Historia de México Diego Rivera 1929-1935 Palacio Nacional, Ciudad de México
El hombre en llamas José Clemente Orozco 1936-1939 Hospicio Cabañas, Guadalajara (México)

En España destacan las pinturas románicas de los Pirineos, como el Pantocrátor de Taüll, y la cúpula de San Antonio de la Florida, donde Goya pintó al fresco el milagro de San Antonio de Padua en solo unos meses. En México, el muralismo de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros recuperó el fresco en el siglo XX para contar la historia del país en los muros de edificios públicos.

Un caso curioso es La Última Cena de Leonardo da Vinci: aunque se suele citar como fresco, no lo es. Leonardo la pintó con temple y óleo sobre el muro seco para poder trabajar despacio, y por eso empezó a deteriorarse pocos años después de terminarla.

Conclusiones

La pintura al fresco siempre ha sido una técnica muy atractiva para decorar murales, si bien es cierto que con el paso de los años ha caído en desuso. O, mejor dicho, se ha transformado para dar lugar a estrategias más novedosas y que ofrecen algunos resultados aún mejores, como es el caso de la pintura mural.

En Mural Graffiti somos especialistas en este tipo de pinturas y llevamos a cabo todo tipo de trabajos adaptados para nuestros clientes. Por lo que, si estás pensando en realizar una, podemos ayudarte. No lo dudes y contacta con nosotros.

En la actualidad existe cierta similitud con las pinturas que se realizan en fachadas de grandes dimensiones realizadas con sprays de pintura o con pintura exterior de fachada.

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Preguntas frecuentes sobre la pintura al fresco

¿Qué es la pintura al fresco?

La pintura al fresco es una técnica de pintura mural que consiste en aplicar pigmentos disueltos en agua sobre un mortero de cal todavía húmedo. Al secarse, la cal se transforma en carbonato cálcico y fija el color dentro de la pared, por eso las obras duran siglos. La Capilla Sixtina o los frescos de Pompeya son algunos de sus ejemplos más famosos.

¿Por qué se llama pintura al fresco?

Porque se pinta «a fresco», una expresión italiana que significa sobre el mortero fresco, es decir, recién aplicado y todavía húmedo. El nombre no tiene que ver con la temperatura, sino con el estado de la cal en el momento de pintar.

¿Cuánto tiempo hay para pintar un fresco?

Solo mientras el intonaco sigue húmedo, normalmente unas horas según la temperatura y la humedad del ambiente. Por eso se trabaja por jornadas o giornate: cada día se enluce solo la superficie que da tiempo a pintar, y lo que no se termina se rasca y se rehace al día siguiente.

¿Qué pigmentos se usan en la pintura al fresco?

Se usan pigmentos minerales que resisten la cal, como los ocres, las tierras de siena y de sombra, la tierra roja, la tierra verde, el negro de carbón y el blanco de cal. Los colores orgánicos, como el carmín o carmesí, no resisten la cal y se aplican en seco, igual que la azurita.

¿La Última Cena de Leonardo da Vinci es un fresco?

No. Aunque a menudo se la llama fresco, Leonardo la pintó entre 1495 y 1498 con temple y óleo sobre el muro seco, para poder trabajar despacio y corregir. Por eso empezó a deteriorarse muy pronto, a diferencia de los frescos verdaderos.

¿Se puede pintar hoy un mural al fresco en una casa o una fachada?

Se puede, pero es un proceso lento y caro que exige un muro sin humedades y un especialista en morteros de cal. Hoy la mayoría de los murales se pintan con acrílico o spray, que son más rápidos, se adaptan a cualquier pared y aguantan bien en exterior con un barniz protector. Si quieres un mural para tu casa o tu negocio, puedes calcular su precio en nuestro simulador de presupuesto.